«Personalizado» puede significar cosas muy distintas según quién fabrique el dispositivo. A continuación le mostramos con transparencia cómo se elabora una ortesis plantar personalizada moderna basada en datos, y para qué sirve realmente cada paso.
Paso 1: captar la forma del pie
Todo empieza con un modelo preciso de su pie. Los métodos tradicionales utilizaban moldes de escayola o cajas de espuma fenólica; los procesos actuales recurren cada vez más al escaneo 3D digital, que registra la geometría de la superficie del pie como una nube de puntos o una malla. Bien realizado, el escaneo es rápido y reproducible, y evita la suciedad y la variabilidad de la escayola.
El resultado es un modelo digital preciso de la altura del arco, la longitud, la anchura y la forma general del pie: la base sobre la que se construye todo lo demás.
Paso 2: evaluar el movimiento
La forma estática del pie solo cuenta una parte de la historia, porque los pies se comportan de forma distinta cuando soportan carga y están en movimiento. Una evaluación de la marcha y del movimiento analiza cómo se alinean y se mueven el pie y la pierna durante la fase de apoyo al caminar o al correr. Esto ayuda a identificar patrones —por ejemplo, cuánto bascula hacia dentro el retropié— que orientan las decisiones de diseño.
Conviene ser realistas: la evaluación de la marcha orienta el diseño, pero los patrones de movimiento por sí solos no predicen con exactitud quién se beneficiará de un determinado dispositivo. Es un dato útil más, no una bola de cristal.
Paso 3: diseño clínico (CAD)
Con los datos de forma y de movimiento, un profesional clínico traduce los objetivos en un diseño mediante diseño asistido por ordenador (CAD). Entre las decisiones se incluyen:
- El contorno del arco y el grado de soporte
- La profundidad de la cazoleta talar y la posición del retropié
- La descarga localizada de las zonas de alta presión
- La rigidez del material en las distintas zonas
- El grosor total y el ajuste a su calzado
Aquí es donde se produce realmente la personalización: adaptar el dispositivo a su anatomía, sus síntomas y sus objetivos.
Paso 4: fabricación
El diseño CAD se fabrica mediante métodos controlados y reproducibles (como el fresado CNC o la fabricación aditiva) con materiales seleccionados. La producción automatizada mejora la uniformidad: el dispositivo que recibe se corresponde con las especificaciones del diseño, y una futura reposición puede reproducirlo con fiabilidad.
Paso 5: ajuste, valoración y adaptación
Una ortesis plantar personalizada no está «terminada» en el momento en que se envía. La mayoría de las personas se adaptan tras un breve periodo de uso progresivo, y la buena práctica incluye la posibilidad de revisar el ajuste y hacer modificaciones si algo no está bien. Las plantillas funcionan mejor cuando son lo bastante cómodas como para llevarlas de forma constante.
Por qué importa el proceso
Cada paso reduce las conjeturas: una captura precisa, el contexto del movimiento, un diseño clínico deliberado y una fabricación uniforme. Nada de ello garantiza un resultado concreto —cada cuerpo es distinto—, pero un proceso estructurado y trazable es lo que distingue un dispositivo verdaderamente personalizado de una plantilla genérica con la etiqueta de «personalizada».
Si se plantea utilizar plantillas personalizadas, puede iniciar la evaluación: un breve cuestionario clínico cuyas respuestas revisa nuestro equipo clínico antes de la fabricación.
Cuándo consultar a un profesional: un dispositivo personalizado debe complementar, y no sustituir, una valoración adecuada del dolor de pie persistente o intenso.
Referencias
- Telfer S, Woodburn J. The use of 3D surface scanning for the measurement and assessment of the human foot. J Foot Ankle Res. 2010;3:19.
- Mills K, Blanch P, Chapman AR, McPoil TG, Vicenzino B. Foot orthoses and gait: a systematic review and meta-analysis of literature pertaining to potential mechanisms. Br J Sports Med. 2010;44(14):1035–1046.